Cómo orientarse en esta página
Esta página reúne productos muy diferentes entre sí, algunos de ellos con lógicas opuestas. Entender a qué familia pertenece cada uno es el primer paso para elegir, y evita comprar exactamente lo contrario de lo que buscaba.
1. Enzimas digestivas
Actúan sobre los alimentos de la propia comida y se toman, por lo general, al principio. Hay fórmulas de amplio espectro, con proteasas, lipasas y amilasas, y fórmulas dirigidas a un alimento, como las de lactasa o las que actúan sobre el gluten y las legumbres. La fuerza de una enzima se mide en unidades de actividad, no en miligramos.
2. Betaína HCl y pepsina
Es una fuente de ácido clorhídrico, es decir, lo opuesto a un antiácido. No debe ser utilizada sin indicación médica por quien tiene úlcera, gastritis o esofagitis, ni por quien toma antiinflamatorios, corticoides o medicación para la acidez.
3. Plantas y amargos
El DGL es regaliz desglicirrizinado, es decir, sin el compuesto asociado a subidas de tensión arterial. Aparecen también jengibre, manzanilla, genciana y otros amargos, en pastillas, cápsulas y líquidos. Si toma medicación para la tensión, revise con atención los productos con regaliz.
4. Fórmulas gastrointestinales
Son combinaciones más largas, con ingredientes como L-glutamina, zinc-carnosina, aloe vera o polvos para mezclar en agua. Tienen esquemas de toma propios, a veces fuera de las comidas, y se destinan a períodos definidos y no a uso esporádico.
5. Cuando el caso no es de suplemento
Si la acidez es frecuente o dura semanas, o si tiene dolor, dificultad para tragar, vómitos, pérdida de peso sin explicación, heces oscuras o anemia, busque a su médico antes de comprar lo que sea. Y no interrumpa medicación prescrita por iniciativa propia.