Intolerancia a la lactosa: cómo manejarla sin restricciones permanentes innecesarias.
Cuando se confirma una intolerancia alimentaria, el objetivo es reducir las molestias sin comprometer la calidad nutricional . En el caso de la intolerancia a la lactosa, existen estrategias sencillas que permiten mantener la flexibilidad alimentaria.
¿Qué es la intolerancia a la lactosa?
Es la dificultad para digerir la lactosa debido a la reducción de la producción de lactasa , una enzima digestiva. Puede causar:
-
hinchazón y distensión abdominal
-
dolor/malestar
-
gases
-
diarrea (en algunos casos)
Dos estrategias prácticas (y complementarias)
1) Opte por productos lácteos sin lactosa.
Hoy en día existen equivalentes sin lactosa con un perfil nutricional similar (por ejemplo, leche sin lactosa).
2) Usar lactasa antes de consumir productos lácteos.
La lactasa se puede utilizar ocasionalmente para favorecer la digestión de la lactosa cuando se desea mayor flexibilidad (por ejemplo, comidas fuera de casa).
El riesgo de eliminar los lácteos "para siempre"
Muchas personas sustituyen los productos lácteos por bebidas vegetales y derivados. Esto puede ser beneficioso, pero conviene evaluarlo:
-
calcio (no todas las opciones de origen vegetal lo tienen)
-
vitamina D
-
calidad de la fortificación
-
contenido de azúcar/aditivos
La solución generalmente implica:
-
elegir alternativas fortificadas y/o
-
Considere la suplementación cuando la ingesta sea inferior a los niveles recomendados.
Lista de compras: bebidas vegetales y yogures alternativos
-
Elija versiones fortificadas (calcio y vitamina D).
-
Elija uno sin azúcar añadido.
-
Lista de ingredientes sencillos (cuando sea posible)
Comentarios (0)
No hay comentarios todavía. Sé el primero en comentar.